La dulce venganza

Tengo un amigo que tenía un profesor en la universidad que tenía fama de ser un tanto “blando”. Vamos, que no se imponía demasiado en las clases. Un año le estuvieron molestando un par de grupos de alumnos, interrumpiendo constantemente las clases con ruidos molestos. Cuando el profesor les pedía que pararan, al rato volvían con redoblado énfasis.

A pesar de todo, siguió dando clase. Al final llegaron los exámenes del primer cuatrimestre y con ellos lo que se temían los alumnos que no estaban involucrados en las molestias contínuas, los que tenían un poco de cabeza, vaya. Llegó el momento de la venganza.

En el examen de ese parcial puso como temas estrella los que dio los días que más le tocaron las narices en clase, junto con los más complicados, sin contar con que corrigió con gran dureza. El resultado fue un 70% de suspendidos, porcentaje ilustrado debajo del listado de notas con un bonito gráfico de tarta.

El siguiente cuatrimestre no le molestaron tanto.

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3 comments so far

  1. Santeador on

    Cuando aprenderán… Como dice el refrán: “¡A quien has de rogar no has de agraviar!”

    • errepunto on

      Bonito refrán, me lo apunto, jeje.

      Yo conocía uno mucho más zafio y orientado a la enseñanza (aunque ahora que lo pienso, también se podría aplicar a las fuerzas de seguridad del estado). Dicho por un profesor:

      “No le toques las narices a un profesor, porque si quiere suspenderte, te suspenderá”

  2. monitorjavi on

    Díselo “A LA DE ROJO”


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