Por la boca muere… el impaciente

Tengo un amigo que, estando en el saturado parking de un centro comercial con su padre al volante, se quedó completamente atascado por culpa de un coche dos puestos más adelante. No podían ir ni para adelante ni para detrás hasta que el otro se apartara.

Un conductor un poco más atrás perdió los nervios y empezó primero a pitar, y luego a increpar al coche de mi amigo, porque era de los atascados el primero que se veía.

El padre de mi amigo que paciencia tiene la justa, salió del coche a que le dijeran esas cosas tan bonitas a la cara. El conductor ofuscado se calmó de golpe y se asustó un poco al ver al padre de mi amigo salir con firmeza, aunque sin demasiado enfado.

Y en vez de pedir perdón no se le ocurrió otra cosa más que decir:
– No, si no lo decía por ti… Lo decía por el gilipollas que llevas detrás.

El tipo creía que “el gilipollas de detrás” no le iba a oir, pero no fue así. El aludido salió bastante cabreado mientras el padre de mi amigo se metía divertido de vuelta al coche, ante la escena del hombre sin paciencia blanco como la cal, y el “gilipollas” rojo como un tomate.

Apenas un minuto después se desbloqueó la salida del parking, y mientas mi amigo salía hacia la libertad, los otros dos seguían enzarzados en una agria discusión.

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2 comments so far

  1. monitorjavi on

    Jo Jo Jo!!!!

  2. errepunto on

    Desde luego, ¡hay que ser leeeeerdo!


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