Cuesta abajo sin frenos

Tengo una amiga que estuvo a pocos centímetros de la muerte. Sus padres tenían una casa en una de las calles más empinadas del pueblo. El final de la calle desembocaba en otra en un cruce en forma de “T”.

La protagonista de la historia tenía una bicicleta que no usaba mucho, y un día salió a dar un paseo. Se dejó llevar por la fuerza de la gravedad, y descendió la empinadísima calle a gran velocidad. Cuando se dio cuenta de que el cruce se acercaba a demasiada velocidad fue a frenar pero, ¡el freno estaba atascado o por lo menos durísimo!

Casi sin frenar nada consiguió girar y evitar por centímetros la pared hacia la que se precipitada. Pero, ¡oh mala suerte! había una furgoneta aparcada en medio de su desbocado camino.

Se empotró contra el cristal de la puerta trasera y acabó incrustada dentro de la furgoneta. Por suerte acabó “sólo” con heridas en hombros y brazos, pero tal como le dijeron en urgencias, si en vez de atravesar limpiamente el cristal, se hubiera empotrado contra el marco de la puerta…

En fin, niños, recordad, nunca olvidéis revisar los frenos de vuestra bici antes de salir de casa, y más si la cuesta es empinada y lleváis mucho tiempo sin usar la bici.

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2 comments so far

  1. monitorjavi on

    Es de ser inútil!!!!!!!!!

  2. errepunto on

    Mi hermano y yo llamamos a esa cuesta “la cuesta de la muerte”. Y casi se cumple…


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