Antes era roja

Tengo un amigo que vivía en un piso de estudiantes y digamos que “pulcritud” es un adjetivo que no se asociaba a ese lugar, salvo que se utilizase para expresar extremo cinismo, o si se había vivido toda la vida en un pantano.

Un día fuimos a verle y había una gran sandía partida por la mitad encima de la mesa del salón. La sandía era amarilla, y tenía moscas alrededor. Por si no quedaba claro su estado de conservación, el olor a fruta pasada embargaba al que se acercaba. Entonces alguien preguntó:

– Oye, ¿por qué es amarilla?
– Ah, antes era roja
– ¿Y por qué no la tiráis si está podrida?
– No se, no es mía.

Aún tardaron un tiempo en deshacerse de ella. Aunque yo tengo la teoría de que la sandía evolucionó hasta tener patas, y se fue corriendo.

Anuncios

2 comments so far

  1. monitorjavi on

    Esa es la magia de los pisos compartidos

    • errepunto on

      Si, y la magia también de las bacterias del a putrefacción 🙂


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: