Archive for the ‘Friki’ Category

¡Menudo verano me voy a pegar!

Tengo un amigo que de vez en cuando iba a comprar algún cómic a la tienda más conocida de su ciudad (fácil debido a la escasez de las mismas). En sus eventuales incursiones pudo ver gente de todo tipo, desde la más normal a la más extraña. Un día coincidió con un grupo que le llamó bochornosamente poderosamente la atención.

Ilustremos la escena: se abre la puerta y entran un grupo de 4 ó 5 lechones de entre 1.70 y 1.80 cm de alto y 100kg de peso cada uno. Por sus calvas incipientes y sus barrigas cerveceras andarían cerca de la treintena. No obstante a todas luces ellos mismos no eran conscientes de ese detalle, pues iban completamente desaliñados entraron agitados y hablando a gritos como los colegiales.

Pero si impactante era verlos, más impactante era oírlos. Mi amigo no pudo evitar escuchar la siguiente conversación (no, no pudo por mucho que lo intentó ¡porque como gritaban!):

– ¡Vamos que me voy a coger todos los de Dragon Ball que me faltan!
– Jo, pues ya me los pasarás, que mi madre no me deja comprarlos
– ¿No te deja tener cómics en tu habitación?
– Nop, desde que vio no se que tontería de noticia en el telediario de uno que había matado a nosequien y leía cómics
– Buah, tío, tienes 28 años y tu madre no te deja tener cómics
– Dice que mientras viva en su casa y no tenga trabajo no me deja
– Pues a mi si que me dejan mis padres, y me voy a comprar con la paga que he ahorrado toooodos los que me faltan

Al que si le dejaban sus padres cogió un taco de unos 30 cm de grosor en cómics de Dragon Ball (¿que serie era? eran de color amarillo), lo cual podrían ser fácilmente del orden de 40 ó 50 números. Mientras pagaba muy contento y animado le dijo a sus compañeros:
– ¡Menudo verano que me voy a pegar!

Cuando salieron de la tienda sólo quedó la calma después de la tormenta, y el silencio se impuso entre volutas de estupefacción.

El fabuloso mundo de los programadores (II)

El fabuloso mundo de los programadores (I)

Seguimos inventariando la gran variedad de deformaciones profesionales y otros “chunguismos” que sufrimos los pobres seres humanos conocidos como “programadores”.

Una extraña manía que parece que sólo los programadores compartimos es la lectura compulsiva de mensaje de error. No se equivoquen, pregúntele a cualquiera y descubrirá que los mensajes de error no sirven para nada. Está claro que los programadores ponemos códigos misteriosos a mala leche sólo para esconder nuestros fallos. Si sale un mensaje de error es que “ha dado un error”. ¿Cual exactamente? ¡Pues un error informático! ¿Cual si no? Pero los programadores hemos caído víctimas de nuestros propios engaños y solemos persistir en creer que esos crípticos mensajes sirven para algo, como para poder solucionar el fallo. No se preocupe si nos enfadamos cuando cierre un mensaje de error raro de esos, simplemente somos así y se nos pasa pronto el enfado.

Siguiendo con estas extrañas manías, los programadores suelen tener compulsión por guardar cada pocos minutos el trabajo. ¡Y hasta hacer copias por si se pierde! Si todo el mundo sabe que eso pasa cada mucho tiempo, ¿por qué perdemos el tiempo guardando una y otra vez? Sinceramente, no lo se, ¿tengo cura doctor? Y si encima el programador usa compulsivamente ctrl+s en vez de pulsar sobre el botón guardar, es un caso perdido.

Estos son sólo unos pocos rasgos característicos de este subconjunto (infraconjunto quizás fuera un término mucho más adecuado) de los seres humanos conocidos como programadores. Si, somos raros, pero también necesitamos amor. Y no mordemos. Bueno, a no ser que te metas con nuestros programas favoritos, uses demasiado el ratón, mandes texto todo en mayúsculas, no leas los mensajes de error o, en general, nos molestes con tus tonterías 😀

PD: Es posible que tu, lector discrepes o tengas nuevos puntos que añadir, ¡no te cortes y coméntalo! Si eres programador y estás leyendo esto SEGURO que discreparás en algún punto, pues otro rasgo característico de los programadores es discrepar de la opinión de otros programadores 🙂

El fabuloso mundo de los programadores (I)

Tenía una profesora en el instituto que solía hablar de sus “rarezas de profesora” y las llamaba “deformaciones profesionales”. Cuando era un zagal me hacía gracia y pensaba que sencillamente era una forma de justificar sus manías, pero ahora que llevo unos años trabajando de programador me he dado cuenta de que el gremio de los informáticos en general y los programadores en particular tenemos también una serie de defectos profesionales.

Por ejemplo, generalmente cuando un programador está escribiendo por messenger, gtalk u otros sistemas de mensajería instantánea hay dos cosas que le duelen más que escaldarse con aceite hirviendo: dejarse un paréntesis sin cerrar y escribir en mayúsculas por accidente. No es necesario para que el otro entienda el mensaje, pero da igual, dejar cualquiera de esos dos fallos producirá tremendo malestar en el programador, lo que le obligará a reescribir el mensaje entero si da cuenta antes de enviarlo. Si no se da cuenta sufrirá desazón, vergüenza y ganas de inmolarse. Sin exagerar.

Otra de nuestras extrañas manías es lo que un programador llamaría “uso eficiente del teclado” y una persona normal llamaría “tío, eres un puto obsexo obseso del teclado”. Consiste en hacer todas las acciones lo posibles mediante combinaciones de teclado y ponerse nervioso cuando la gente de bien usa el ratón para pulsar sobre los cómodos botones. ¿Por qué ese afán por pulsar las teclas ctrl+v habiendo un botón llamado “Pegar”? ¿Por qué ctrl+a para seleccionar todo en vez de arrastrar con el ratón? Es un misterio que muchos psicólogos han desistido en intentar desentrañar.

La paranoia también es algo habitual entre programadores, y es que un programador no puede estar tranquilo mientras su ordenador haga algo que no controle. Si ve que la lucecica del disco duro se enciende sin razón aparente o algún otro ligero síntoma de que pasa algo “no esperado” se volverá loco y empezará a mirar por todas partes hasta cazar al proceso díscolo. La obsesión puede perseguirle durante varios días hasta que se de cuenta de que ha dejado las actualizaciones automáticas activadas por accidente. No hay posibilidad de detener este comportamiento obsesivo compulsivo: si ve a un programador buscando un proceso, no le detenga, simplemente apártese y escóndase en un lugar seguro.

Otro día compartiré otros rasgos que creo que nos hacen lamentablemente distintos del resto de mortales y personas de bien, pero seguro que conocéis unos cuantos. ¡No os cortéis, y compartidlos! Esto va a ser como el consultorio sentimental de los doctores errepunto y monitorjavi. Pero sin ser tan moñas.

El hombre que dominaba sus sueños

El otro día estaba hablando con un amigo sobre el fascinante mundo de…”los sueños”. Este me decía que muchas veces, mientras sueña, es capaz de “deducir” que está soñando y por ende, controlar el avenir de su sueño y lo que en él ocurre porque, total, es un sueño.

Además asegura ser uno de esos que al día siguiente recuerdan lo que han soñado.

Yo estoy bastante intrigado. Nunca sabré si es verdad o mentira, pero le daré el beneficio de la duda.

El Guardián

DZ nos cuenta:

“Tengo un amigo al que el resto llamamos El Guardián. Cuando éramos pequeños era muy puntilloso con todo, desde saber exactamente en qué vagón del metro había que ponerse para bajarnos directamente en la salida, hasta conocer las medidas exactas del din A4 y no confundirlo con folios, de forma que sus apuntes estuvieran perfectamente cuadrados y agradables a la vista. Incluso una vez nos discutió una broma sobre cuánta energía le haría falta a un enano del nivel 5 que viviera en el motor de un coche para arrancarlo.

Cuando nos dieron las notas aprobadas de COU, y antes de hacer la selectividad, decidimos celebrarlo yendo al parque de atracciones. Como es normal, y por el incipiente verano, todos fuimos en chándal o bermudas para poder mojarnos y mancharnos a gusto. El Guardián apareció con unos pantalones blancos inmaculados y un polo a estrenar.

Ni que decir tiene que se pasó todo el santo día quejándose de lo sucio que estaba el parque, con asientos en las atracciones llenos de polvo y montañas rusas de agua que le mojaban su polo nuevo, pero más o menos mantuvo su aspecto inmaculado casi todo el día.

Y digo “casi” porque al final pasó lo que tenía que pasar. A la caída de la tarde ya nos habíamos montado en todas las atracciones espectaculares y sólo quedaban las de toda la vida. Mientras hacíamos cola para subir al típico barco que se mueve en dos sentidos cada vez más rápido tipo columpio (eso es todo lo que hace) nos fijamos en que había unos niños de unos 8 años que también iban a subir con nosotros.

Una vez agitándonos como un péndulo, y con todos los asientos llenos, pude ver cómo a uno de los niños que estaba detrás nuestro le daba una arcada. Reconozco que me asusté, porque por una vez en mi vida tuve la visión de lo que iba a ocurrir en el futuro inminente. Mientras tanto, El Guardián a mi lado no paraba de quejarse de lo sosa que era esta atracción y, cómo no, de lo sucio que estaba todo.

El tiempo se paró en el momento de la expulsión del contenido del estómago del niño, que ocurrió en uno de los violentos cambios de sentido del barco, dejando un reguero de vomitona en el aire tipo matrix. Durante esos eternos instantes pude ver las caras de pánico de los pasajeros de la atracción, que se había convertido de repente en el barco del terror, al tener el semisólido sobre sus cabezas y no poder hacer nada por evitarlo. Más de uno vería pasar su vida ante sus ojos.

El Guardián se llevó la peor parte, manchando pelo, cara, polo, pantalones y zapatos a discrección. Yo me libré por poco, y no paré de reírme en lo que quedaba de atracción y casi de tarde, cuando el Guardián propuso tirarse al canal de la montaña rusa de agua para acabar de una vez por todas con su miserable existencia.

Hoy El Guardián es el orgulloso padre de dos preciosos niños. Cuando a uno de sus hijos le da una arcada, a El Guardián se le pinza una vértebra. No ha vuelto a ir al parque de atracciones.”

El amor es ciego

Golden nos cuenta:

Tengo una amiga que es el fiel reflejo de que el amor es ciego. Mi amiga es una chica heavy, de esas que ama el metal, que se viste de negro, y que en los conciertos sube sus cuernos mientras grita al viento. Sí, así es ella. Pero, es una heavy con sentimientos, los heavys también tienen corazón, y los domingos va a misa. Qué cosas.

Un domingo de esos tontos, ella no quería ir, pero otra amiga pesada la convenció. De estas que mi amiga heavy va a la iglesia, y la pesada de su amiga de turno llega tarde; mi amiga heavy sale a buscarla y se topa de morros con un chico guapísimo, pero pijo-pijo! Mi amiga heavy se quedó sin habla, sufrió un flechazo.

Tras saludarse, se sentaron juntos, y tras la misa quedaron para tomar algo. Una cosa llevó a la otra…y al cabo de unos días se enrollaron. Esto ha llegado hasta tal punto de que están saliendo juntos!

Una heavy…un pijorris…en una iglesia durante una misa…Yo no sé si han ocurrido cosas más raras en la vida, pero esta se lleva la palma!

Caballeros del Zodiaco

ElFénix nos cuenta:

“Tengo un amigo que me demostró que lo más importante no es el ‘qué dirán’, sino pasártelo bien.

Situémonos en la típica fiesta universitaria (San Pepe, Veterinaria, …) dónde la gente va a desfasar y emborracharse. Mi amigo (y 2 colegas suyos) no tuvieron mejor idea que hacer unos disfraces de LOS CABALLEROS DEL ZODIACO (Pegaso, Dragón y Cisne). Todos creíamos que la gente se reiría de ellos y que serían el centro de atención. Lo fueron, pero todo el mundo quería probarse sus armaduras y hacerse fotos con ellos. Triunfada a lo grande, y encima, pillamos y pillaron una gran guaza.”

Spammer profesional

Tengo un amigo de universidad que siempre será recordado como “Spammer Profesional”.

El tío, con una conexión a internet básica de 56ks, era capaz de ser uno de los mayores spammers (posteadores …) en más de un conocido foro de internet, pese a su “mierda de conexión”. Lo peor es que sigue siendo todo un spammer, y peor aún es que a día de hoy sigue teniendo esa mierda de conexión…

Encima, tuvo la fortuna de encontrarse de morros con una asignatura de libre elección dónde las calificaciones iban según el número de posts que se escribían en un foro dónde se pretendía ayudar al resto de colegas de asignatura a superar las prácticas (que mediaban con la nota del foro).

Hubo varios 10s en la asignatura y, cómo no podía ser de otro modo, Spammer Profesional, estaba entre ellos.

Los tazos no pasan de moda en Innsmouth

Estaba un día trabajando en un proyecto con dos compañeros que estaban en las mesas vecinas a hombre-pez. Uno de ellos tiene una hija que entonces tendría unos 3 años. En un momento dado notó algo raro y se echó la mano al bolsillo.

– Anda, mira, un tazo de esos, de las patatas que se comió el otro día mi hija. Joder, que feos los hacen ahora con los pokemon estos.

En ese momento hombre-pez dirigió sus fríos ojos hacia el redondo, para después decir:

– Oh, este no lo tengo

Dicho lo cual se sacó un par del bolsillo, cogió el de mi compañero y se puso a jugar con ellos y comparar los pokemon que salían.

La cara de tontos que se nos quedó, es indescriptible.

private static void sesera;

Advertencia: chascarrillo aburrido para el que no sepa nada de Java.

Me viene a la cabeza otra historia de hombre-pez. Este ser estaba contratado de programador junior en Java. Un día le pasé un método estático que resolvía un problema que tenía.
– No funciona, me salen errores – dijo hombre-pez
– Claro, es que accedes a una variable que no es estática. Simplemente, hazla estática, ya que solo se usa aquí – le respondí
– Vale – zanjó él

A las 3 horas le pregunté como le había ido. Y esto me respondió:
– Después de media hora intentándolo lo he dejado. Es que siempre me confundo entre “static” y “private” y no se hacerlo.

¡Pa matarlo!