Archive for the ‘Trabajo’ Category

Sustitut@s

En la vida, como en el fútbol, el sustituto debe ser (excepto casos extremos) parecido al jugador que estaba en el campo. Salvo casos extremos como que tu equipo venga de encajar un gol y no quede tiempo, o acabas de meter uno y te la juegues al catenazzo.
Pero en mi empresa estamos en una situación normal, aunque la secretaria (la buenorra) ha encontrado otro puesto donde le pagan más y se pira. Así que la empresa busca sustituta, y la encuentra. Vamos a ver, que la chica parece simpática y no es un “No_Hombre”, pero a nosotros no nos vale. Queremos más.

De siempre se ha sabido que una secretaria tiene que estar buena (somos animales y pensamos como tales). En el caso de haber dos, una tiene que estar buena aunque no sepa hacer la O con un canuto, y la otra, algo menos estética, debe ser eficiente. Ahora, lo que no es justo, es que ahora las dos sean eficientes.
Encima que no tenemos derecho a huelga, con un segundo año de congelación de salarios y sin climatización, lo que no nos pueden hacer también es quitar el único “brote verde” que nos quedaba!
Qué será de nosotros?

No se si me voy o me echan

Tengo un amigo que encontró trabajo en otra empresa, así que notificó con tiempo de sobra que se iba de la actual, para que le buscaran sustituto con tiempo.

Al poco llegó su sustituto, justo cuando tocaba hacer restructuración del departamento. Los compañeros de mi amigo fueron movidos a otro departamento, cuando mi amigo preguntó si cogía sus cosas par moverse la respuesta fue: “tu no te mueves”.

Y no se movió. Empezó a explicarle a su nuevo compañero el trabajo que había hecho, lo que quedaba por hacer y como estaba todo estructurado. Cuando terminó de darle la brasa se dieron cuenta de una cosa: había dos personas y un único ordenador, ¡y le quedaba más de una semana en la empresa! Fue a preguntar si había alguno libre por ahí y la respuesta fue sencilla y devastadora: “no hay ninguno, los nuevos están ya reservados”.

Después de pegarse medio día de brazos cruzados de cháchara con su compañero decidió traerse al día siguiente su ordenador personal de forma excepcional, ¡para los pocos días que le quedaban!

Bueno, problema solucionado, ya tenía ordenador, ¡pero ahora no tenía ni silla ni mesa! Después de un rato le dan una mesa apartada. Cuando ya tenía el ordenador puesto, al rato le dicen que tiene que irse, porque van a mover la mesa de sitio. A buscar otro sitio. Le dan otro sitio pequeño y con difícil acceso al enchufe. Mi amigo pensó “¡Al fin un lugar donde estar más o menos tranquilo!”. Que ingenuo.

Al día siguiente le mandaron para otro sitio. La mujer que trabajaba en frente se pegó todo el día diciendo que no le gustaba el sitio que le habían dejado, que le daba la luz y era el peor y más molesto. A mi amigo le parecían todos iguales.

A los pocos días se fue de vacaciones una semana, pero aún le quedaba otra de trabajo al volver. ¿Adivináis que sucedió cuando volvió? Efectivamente, su sitio estaba ocupado, ¡por la que se quejaba de que su sitio era una mierda! Y que que le habían dejado a mi amigo era el malo, como no.

Al final mi amigo casi se sintió aliviado de irse, ¡porque igual la próxima vez le movían al sótano o al baño!

Honestidad VS paluRdismo

Tengo un amigo que valora mucho tener días de vacaciones; ese momento mágico y místico (pagado) donde te puedes ir a descansar y olvidarte de tu maldito trabajo.
Pero mi amigo trabaja con gente demasiado…honesta, o palurda.
Chinimorris llega de Canadá y mira sus días de vacaciones. Oh sorpresa, tiene 5 días de más. Alguien le ha validado dos veces su última demanda de horas extras y le han añadido 5 días majestuosos de vacaciones. A mi amigo, 2 días extras. Mr. NoMais, otros 5 días. Y he aquí el debate:
Chinimorris + Mr.NoMais VS Mi amigo. Mi amigo sostiene que él no es el responsable de las cagadas del resto y que si están ahí, son para usarlos. Chinimorris dice que eso es inmoral y que hay que avisarlo. Mr. NoMais, dice que es robo. Así que ahí los tenéis, llamando por teléfono para tener MENOS vacaciones.
Me da que a mi amigo le van a soplar sus 2 días de vacaciones “extras”.

El paciente inglés vuelve a liarla

No hay nada como trabajar con lusers, aunque nada es comparable con trabajar con el paciente inglés.
Este tío es la leche. No hay nada mejor que, el viernes, a las 18h00, lanzar “un procesillo de nada”, volver el lunes a trabajar y ver que tu bandeja de entrada de correo está saturada con 143000 emails!
De los cuales, 142950 son gracias al “procesillo de nada” del paciente inglés.
No sólo ha colapsado un servidor (de desarrollo para lusers), sino que encima el lunes se “pone malo” por “dolores en la espalda”.

Me imagino que el remedio será tumbarse en una hamaca con un buen Jack en la mano.

Eso… ¡no es una mujer!

Tengo un amigo que estuvo en el ejército en una ciudad del interior de España. Un día le tocó hacer guardia por la noche en el acceso al cuartel. Parecía una noche tranquila, pero no podía imaginarse la rocambolesca historia que le iba a suceder.

A altas horas de la noche, cuando por muchas cosas que tengas que hacer, el cerebro se pone en modo, “ahorro de energía”, vio que de lejos se le acercaba lo que parecía una extraña mujer. Era enorme, cerca de dos metros, una gran parte de los cuales los proporcionaba sus clamorosas plataformas. Sus ropas también eran exageradas y grotescas.

Cuando se le acercó pudo ver que era ¡un enorme travesti! Y digo enorme, porque mi amigo es un hombre recio de 1,80cm de estatura, y el travesti le impresionó y asustó por su tamaño.

Cuando llegó el hombre vestido de mujer le dijo:
– Hola, guapo, si vienes a ese callejón te hago lo que quieras.
– Eh.. Uh.. Lo siento, pero estoy de guardia, no puedo moverme, ni, bueno, ni tampoco quiero
– Venga tonto, si no tienes mucho dinero te hago algo rápido.

El pobre militar, desconcertado y empezando a asustarse de verdad, vio por el rabillo del ojo que llegaban sus compañeros de hacer la ronda. ¡Su salvación! Pero cuando fue a hacerles señales para que vinieran a echarle un cable, “la señorita con pene” entró en furia:
– ¡Si no quieres que te haga nada me lo dices y ya está, eh! A ver quien te has creído que no soy ninguna criminal para que tengas que llamar a tus amiguitos para que te ayuden a echarme. ¿Que pasa, que no eres bastante hombre o qué?

Mi amigo ya acojonado, y con el enorme travestido encima de él empujándole y aplastándole con sus desmesurados y depilados brazos, presa del pánico empezó a gritar ayuda y a echar mano a su pistolera, para intentar asustar y disuadir al cabreado bigardo con minifalda y plataformas, pero fue peor el remedio, porque se dio cuenta y ya empezó a atizarle:
– ¡Me vas a disparar, cabrón, me vas a disparar!

Por suerte ya llegaron los compañeros que redujeron a la “fierecilla”, que se marchó airado/a.

Desde ese día tuvo miedo de hacer las guardias nocturnas.

El pijama

Tengo un amigo que va en bicicleta a la empresa. Como el zagal transpira se viste con ropa deportiva (mallas debajo de los vaqueros, camiseta y sudadera de jogging). Cuando llega a su empresa, va al baño y se cambia de ropa (camisa, pantalones de vestir y zapatos, colonia y desodorante).
El otro día me contó que la secretaria (quien tiene fama de ingenua o de vivir en la parra) le vió salir del baño con sus prendas de bicicleta en la mano y esta le preguntó…
-> Hola! Anda, vienes en pijama a trabajar y luego te cambias en el baño?

Ehm…mi amigo sigue sorprendido de la ingenuidad/estupidez de esta chica…

El fabuloso mundo de los programadores (II)

El fabuloso mundo de los programadores (I)

Seguimos inventariando la gran variedad de deformaciones profesionales y otros “chunguismos” que sufrimos los pobres seres humanos conocidos como “programadores”.

Una extraña manía que parece que sólo los programadores compartimos es la lectura compulsiva de mensaje de error. No se equivoquen, pregúntele a cualquiera y descubrirá que los mensajes de error no sirven para nada. Está claro que los programadores ponemos códigos misteriosos a mala leche sólo para esconder nuestros fallos. Si sale un mensaje de error es que “ha dado un error”. ¿Cual exactamente? ¡Pues un error informático! ¿Cual si no? Pero los programadores hemos caído víctimas de nuestros propios engaños y solemos persistir en creer que esos crípticos mensajes sirven para algo, como para poder solucionar el fallo. No se preocupe si nos enfadamos cuando cierre un mensaje de error raro de esos, simplemente somos así y se nos pasa pronto el enfado.

Siguiendo con estas extrañas manías, los programadores suelen tener compulsión por guardar cada pocos minutos el trabajo. ¡Y hasta hacer copias por si se pierde! Si todo el mundo sabe que eso pasa cada mucho tiempo, ¿por qué perdemos el tiempo guardando una y otra vez? Sinceramente, no lo se, ¿tengo cura doctor? Y si encima el programador usa compulsivamente ctrl+s en vez de pulsar sobre el botón guardar, es un caso perdido.

Estos son sólo unos pocos rasgos característicos de este subconjunto (infraconjunto quizás fuera un término mucho más adecuado) de los seres humanos conocidos como programadores. Si, somos raros, pero también necesitamos amor. Y no mordemos. Bueno, a no ser que te metas con nuestros programas favoritos, uses demasiado el ratón, mandes texto todo en mayúsculas, no leas los mensajes de error o, en general, nos molestes con tus tonterías 😀

PD: Es posible que tu, lector discrepes o tengas nuevos puntos que añadir, ¡no te cortes y coméntalo! Si eres programador y estás leyendo esto SEGURO que discreparás en algún punto, pues otro rasgo característico de los programadores es discrepar de la opinión de otros programadores 🙂

Leer es de cobardes

Tengo un amigo que es un fiel seguidor de las crónicas de Wardog; como podéis imaginar, mi amigo es también administrador y, aunque no es tan molón como para ser administrador de sistemas, él, es administrador de bases de datos.
Un buen día Piticli (el zagal es de la otra acera y el nombre me parece bastante “guei”)…
Pues eso, Piticli llama a mi amigo…
– Turi ruri ruri!
-> Si?
-> Sí? Hola, soy Piticli. Necesito hacer barbaridades varias en un ordenador portatil y sé que tu lo hiciste una vez; puedes instalármelo?
(Sí, una vez para $HyperBoss. No es bueno que se corra la voz…)
-> No mira, estoy muy ocupado; además aquí cada uno se lo instala él mismo; yo si quieres te puedo indicar dónde he puesto los ejecutables para lanzar la instalación. De hecho, sí mira, te voy a enviar un email con todo lo que necesitas.

Bien, mi amigo envía los fuentes y un link con la documentación. Esta documentación estaba hecha a prueba de lusers (ingénuo). De hecho, mi amigo hizo instalar a varios lusers el programica siguiendo la documentación y tras ver sus incongruentes preguntas, la adaptó. Tras eso, cogió a otros lusers…hasta que hizo una versión que, según él, era anti-lusers. Sólo una página de texto, sin dibujos. Todo bien marcadito y bien especificado (lo de no poner pantallazos es para evitar que el luser te diga que a él no le sale igual…simples detalles como un login diferente puede ser un mundo para un luser).
Así que, mi amigo envía todo a Piticli. 10 minutos después se masca la tragedia y Piticli envía un correo a mi amigo:
“Hola, mira, es que aquí hay muchas opciones y no sé cuál tengo que instalar”.
Respuesta: “Pues depende de lo que necesites instalar, Piticli. No sé qué órdenes te han dado, pero dependiendo de ellas, deberás elegir”.
Piticli se comienza a cabrear y llama al jefe de mi amigo, el cual, insta a los dos a su despacho. Piticli explica la situación y tras eso, mi amigo llega al despacho.
($MiniBoss): Bueno, Piticli no sabe instalar esto y, según tú, estás muy ocupado. Al menos podrías tener la decencia de decirle cómo hay que hacerlo.
(Mi amigo): Claro, pero no entiendo como no es capaz de saber ni siquiera empezar, sobre todo teniendo la documentación.
(Piticli): Aaaaaaaaaaaaaah…es que no “me he acordado” de leer la documentación.

Oh, sí, baby, dámelo todo. Esto le llega al fondo del corazón de mi amigo. El documento no estaba preparado para lusers que no lo abren…

Lo que todavía no se explica mi amigo es porqué Piticli le ha ladrado, literalmente, cuando se han cruzado por uno de los pasillos de la empresa. No es muy normal el Piticli este.

El fabuloso mundo de los programadores (I)

Tenía una profesora en el instituto que solía hablar de sus “rarezas de profesora” y las llamaba “deformaciones profesionales”. Cuando era un zagal me hacía gracia y pensaba que sencillamente era una forma de justificar sus manías, pero ahora que llevo unos años trabajando de programador me he dado cuenta de que el gremio de los informáticos en general y los programadores en particular tenemos también una serie de defectos profesionales.

Por ejemplo, generalmente cuando un programador está escribiendo por messenger, gtalk u otros sistemas de mensajería instantánea hay dos cosas que le duelen más que escaldarse con aceite hirviendo: dejarse un paréntesis sin cerrar y escribir en mayúsculas por accidente. No es necesario para que el otro entienda el mensaje, pero da igual, dejar cualquiera de esos dos fallos producirá tremendo malestar en el programador, lo que le obligará a reescribir el mensaje entero si da cuenta antes de enviarlo. Si no se da cuenta sufrirá desazón, vergüenza y ganas de inmolarse. Sin exagerar.

Otra de nuestras extrañas manías es lo que un programador llamaría “uso eficiente del teclado” y una persona normal llamaría “tío, eres un puto obsexo obseso del teclado”. Consiste en hacer todas las acciones lo posibles mediante combinaciones de teclado y ponerse nervioso cuando la gente de bien usa el ratón para pulsar sobre los cómodos botones. ¿Por qué ese afán por pulsar las teclas ctrl+v habiendo un botón llamado “Pegar”? ¿Por qué ctrl+a para seleccionar todo en vez de arrastrar con el ratón? Es un misterio que muchos psicólogos han desistido en intentar desentrañar.

La paranoia también es algo habitual entre programadores, y es que un programador no puede estar tranquilo mientras su ordenador haga algo que no controle. Si ve que la lucecica del disco duro se enciende sin razón aparente o algún otro ligero síntoma de que pasa algo “no esperado” se volverá loco y empezará a mirar por todas partes hasta cazar al proceso díscolo. La obsesión puede perseguirle durante varios días hasta que se de cuenta de que ha dejado las actualizaciones automáticas activadas por accidente. No hay posibilidad de detener este comportamiento obsesivo compulsivo: si ve a un programador buscando un proceso, no le detenga, simplemente apártese y escóndase en un lugar seguro.

Otro día compartiré otros rasgos que creo que nos hacen lamentablemente distintos del resto de mortales y personas de bien, pero seguro que conocéis unos cuantos. ¡No os cortéis, y compartidlos! Esto va a ser como el consultorio sentimental de los doctores errepunto y monitorjavi. Pero sin ser tan moñas.

Pastel de “chocolate”

Tengo un amigo que se cambio de empresa, y unos pocos meses más tarde, otro compañero suyo decidió hacer también un cambio de aires.

Como era tradición, el último día trajo algo de comer para invitar a sus próximamente ex-compañeros y despedirse en condiciones de todos. Y para avisar a sus allegados envió un email que, por vaya a saber que despiste, llegó a mi amigo, que ya hacía meses que trabajaba en otro lado.

El email decía algo así (a grandes rasgos):

Como ya sabéis me voy de la empresa, y os quiero invitar a algo de picoteo como despedida. Podéis ir a las HH en el lugar LL. Habrá pastel de chocolate.”

Mi amigo en un alarde de gamberrismo no se le ocurrió otra cosa que responder a todos con un escueto:

Para pastel de chocolate este

Donde este era un enlace a una “bonita” foto de un hombre “descomiendo”.

Lo mejor es que el email había sido enviado a un montón de gente, incluyendo gerentes y jefes de proyecto. Supongo que mi amigo no tenía pensado volver en un cierto tiempo por esa empresa…