Archive for the ‘Varios’ Category

Satán es mi señor

Tengo un amigo que había quedado con otras gentes en un parque de su ciudad. A ese parque también asistían (y creo que aún lo hacen) fanáticos de no se que secta cristiana rara a cantar canciones y darle el coñazo a la gente para que se convierta a su «evidentemente auténtica» religión. Según su versión, Jesús sólo tenía ojitos para ellos.

Y esperando estaba mi amigo cuando unas risueñas y ya poco o nada jóvenes mujeres se dirigieron a él:
– Hola, somos de , ¿nos conoces? Verás somos un grupo religioso que buscamos…
– Lo siento pero no me interesa
– Pero el mundo está necesitado de fe y amor y…
– Que no me interesa
– Mira, tenemos estos folletos que…
– A ver, os lo voy a decir claramente: no me interesa porque yo soy satanista.
– (mirada de sorpresa) ¡¿Co-co-comooo?!
– Pues eso, que Satán es mi señor, así que no me interesan vuestros panfletos.

Mi amigo narra que se les puso la cara blanca y fueron reculando despacio, sin perderle de vista, como si fuera un perro peligroso. Él a duras penas pudo aguantar la risa hasta que por fin se dieron media vuelta y comenzaron a andar a toda velocidad hacia el refugio de su rebaño de fieles.

Nadal va a perder

Tengo un amigo que vive en Suiza rodeado de franceses y suizos y esto se convierte siempre en una amenaza constante.
Nos encontramos actualmente con el torneo francés de Roland Garros, y ya sabemos cómo fastidia a los franceses que no haya un compatriota suyo que sea capaz de ganarlo. Y lo que más les pica es que Don Rafael Nadal (lo dejaremos en ‘Nadal’) lo gane últimamente (excepto una vez que…). Y además, sabemos de la rivalidad (sana) entre Suiza y España gracias a Don Roger Federer (lo dejaremos en ‘Federer’). Mi amigo se ve siempre desbordado. Y es que Nadal les hace enfurecer. En la cafetería no se oyen nada más que críticas:
– porque se dopa
– porque ese tío no es normal
– porque ese tío tiene un juego físico pero es un juego feo
– porque ese tío, en cuanto pegue el bajón físico, no va a ganar nada
– porque ese tío tiene unos brazos que bien podrían ser las piernas de cualquiera de los críticos.

Total, que estamos en Roland Garros. Y hoy, ha venido MeRapoAlCero con su frase de siempre: «Hey Nadal, hoy toca perder no?».

Mi amigo, entretenido trabajando, no entiende bien (es lo que tiene que le hablen en francés) y le insta a repetir la frase. MeRapoAlCero dice: «Que hoy Nadal va a perder, muajajajajaja».

Mi amigo tuvo que responder fácil: «Vale, pero cuántos franceses quedan en Roland Garros? Cero no? Ni siquiera pasan de octavos…pobrete…».

Y tras alzar su dedo mágico (el corazón, amigos), MeRapoAlCero se va renegando a su puesto de trabajo.

Desde aquí, sólo espero que un español y si es posible, Nadal, gane de nuevo Roland Garros. Y si es en la final contra Federer, mejor.

La avaricia rompe el saco

Tengo un amigo que estaba buscando casa con su novia. Como no tenían dinero para pagar la entrada de un piso pensaron en alquilar uno con opción a compra (al cabo de X años se puede comprar y te descuentan la mayor parte de lo pagado de alquiler). Se pusieron manos a la obra y encontraron uno muy interesante. Lo que no sabían era el oscuro secreto que se escondía detrás…

Después de visitarlo y ver que era ideal, fueron a llamar a la inmobiliaria para volver a verlo y cerrar el trato. La primera en la frente, porque 1 hora antes de la que habían quedado, otros candidatos acudieron a la inmobiliaria dinero en mano para cerrar el acuerdo, y mi amigo y su novia se quedaron con cara de tontos y sin alquiler. Ojalá hubiera quedado ahí el asunto.

Al cabo de unos días volvieron a llamar los de la inmobiliaria: la propietaria prefería vender el piso dentro de un par de años y los otros inquilinos sólo querían alquilar. «¡Bien!» pensaron ingenuos mi amigo y su novia «podremos cogerlo nosotros».

Como el padre de ella había trabajado en un banco y sabía los chanchullos que a veces a veces se cocinaban, decidió hacer algunas indagaciones. Fue al registro de la propiedad y empezaron los trapos sucios. Lo primero fue que la casa no pertenecía al 100% a la propietaria, si no que había había un hombre misterioso que poseía el 8%. En caso de venta todos los propietarios tienen que estar de acuerdo, por lo que podía ser un grave problema. Y eso no es todo, además había un reclamo del banco y un juicio por impago de hipoteca pendiente de resolución. Después buscaron el nombre y apellidos de la propietaria y, ¡nuevas sorpresas! Aparecía en varios boletines oficiales con peticiones del gobierno autonómico para que devolviera subvenciones incumplidas. ¡Esta mujer es una caja de sorpresas!

Con la información recopilada fue el padre de la chica a la inmobiliaria para que le aclarasen todo eso. ¡Cual fue la sorpresa de la inmobiliaria al enterarse de que había un juicio por impago! Rápidamente llamaron a la propietaria y al final se descubrió el pastel: el propietario del 8% ni quería vender ni de coña, es más, la otra co-propietaria no le había informado, y el hombre no iba a vender su parte porque estaba a malas con la otra, pues le debía una gran cantidad de dinero. Por otro lado el juicio sobre la hipoteca estaba ya resuelto: embargo inmediato.

En resumen, mi amigo y su novia se quedaron sin poder alquilar el piso, la inmobiliaria había estado trabajando meses para nada, y el 2º propietario no sabía lo que estaba pasando y que intentaban vender el piso a sus espaldas. Eso sin contar con la primera pareja que después de haber pagado una señal les dijeron que no.

Y lo más irónico es que si la avariciosa y chanchullera propietaria hubiera alquilado el piso a la primera pareja, habría podido hacerlo sin problemas, ya que no se necesita el consentimiento de todos los co-propietarios, y habría estado cobrándole a los incautos el alquiler hasta que el banco hubiera intervenido. Pero la avaricia rompe el saco…

Moraleja: si eres un sucio/a timador/a sin cerebro ni escrúpulos, no seas avaricioso/a, ¡simplemente coge el dinero y huye!

Moraleja a la moraleja: Niños, no seáis sucios timadores porque algún día os pillarán y acabareis pasándolas canutas. Y si no mi amigo y yo os buscaremos para partiros las piernas.

Peligro: Patines en un supermercado!

Tengo un amigo que un sábado cualquiera fue a hacer las compras semanales al supermercado. Lo que no sabía es que iba a presenciar una escena absolutamente rocambolesca.
Mi amigo había sido invitado a una cena, así que fue a la sección de vinos para comprar un buen vino de la tierra. Ahí se encontraban un curioso personaje ataviado con unos patines (Mr. Patines) y no muy lejos de él un morlaco (Brutus) con un carrito de la compra.
A mi amigo le dió por darse una vuelta por la sección de vinos para regodearse un poco viendo otras marcas…cuando se oye como una botella se rompe al impactar contra el suelo. Los actores son, como no, Mr. Patines y Brutus. Al parecer, Mr. Patines ha dado un pequeño culetazo a Brutus, quién sostenía una botella de vino en la mano.
Brutus, haciendo honor a su nombre, se encarama a Mr. Patines y comienza a llamarle de todo menos bonito. Mr. Patines apela a su declaración de inocencia, lo cual hace que Brutus, rojo de ira, amenace a Mr. Patines no sólo con darle una paliza, sino con limpiar a lengüetazos el vino vertido y, evidentemente, pagar la botella rota. Al parecer, Brutus estuvo a nada de comenzar a arrearle a Mr. Patines pero, en esos momentos, llegan los encargados del supermercado para añadir más leña al horno, lo cuál hace que Brutus pierda los nervios.
Los encargados en una primera instancia creen que deben pagar a pachas – Brutus digievoluciona al Increíble Hulk – pero luego cogen a los dos por banda, los llevan a una sala donde presuntuosamente hay unas televisiones con las grabaciones de las cámaras de seguridad (que se pueden ver al pasear por el supermercado).
Mi amigo no conoce más sobre esta historia, es una pena.

Historias de Parkings

Tengo un amigo, bueno, una amiga, que fue a un conocido centro comercial con parking de pago. Hizo sus compras y cuando tuvo que ir a la máquina a pagar el parking no encontraba su ticket. Al parecer, al pagar, debió caérsele. En estos casos se indica claramente que hay que llamar al de mantenimiento (con el botón ‘I’ en la maquinita) y pagar una cantidad bastante alta (20 euracos). Mi amiga, estresada, cansada y a punto de llorar (mújeres, qué gran poder), le dijo al hombre de seguridad que no tenía encima nada más que 6 o 7 eurillos…
Un escote, unos pantalones ajustaditos y la mirada de niña buena hicieron que el hombre le proporcionara un ticket de 6 euretes (contra los 20 que habría debido pagar).
En estos casos, amigüitos y amigüitas, me gustaría ser mujer…

Operación Bikini

El verano está a la vuelta de la esquina y eso se traduce en que mucha, muchísima gente se pone manos a la obra en estas fechas con la operación bikini. Es muy importante lucir un buen cuerpo en verano, el resto del año da igual.
La cosa es que tengo un amigo que tras varios intentos de régimen, dietas, hacer deporte y demás, no consigue perder peso. Así que ha optado por la opción fácil: Las dietas milagrosas. Por todos es conocido el método Atkins, pero hay algo que va un paso más allá: Pronokal (nos permitimos el lujo de poner este nombre confiando en que no recibiremos represalias de ningún tipo). Según he estado leyendo, es un método efectivo que te hace perder unos 10 kilos en el primer mes. Increíble no? Sólo hay que tener fuerza de voluntad, según los expertos. También he leído las experiencias de las personas que siguen este tratamiento (siempre de la mano de un médico) y están muy contentas. Parece que funciona, aunque luego el efecto yo-yo puede aparecer…
Y me digo yo: Si se usara esa fuerza de voluntad en hacer ejercicio y aprender a comer correctamente…?
En fin, deseo buena suerte a mi amigo en esta nueva aventura, aunque no comparto esa manera de perder peso.
Y tú, ya has empezado tu operación bikini?

La he liao parda

Todo el mundo conoce esta frase y la asocia a una yonki y a una piscina. Pero tengo un amigo que, haciendo mucho menos, la lió parda. Mi amigo va todos los martes con su novia a unos cursos de salsa. Hace no mucho, al terminar la clase y como es habitual, fue a coger su abrigo para ir al coche e ir a casa. Al coger el abrigo estaba algo despistado. Al ponérselo se sintió un poco raro, pero bueno, como iba con camisa…no le dió importancia.
Ya en el coche camino de su casa, su novia, móvil en mano como siempre, recibe la llamada de un amigo de salsa. Al parecer, el abrigo que mi amigo había cogido no era suyo! Documentación, llaves de casa, teléfono móvil…tanto para él, como para el dueño del abrigo! (El coche es de la novia).
Media vuelta.
Al llegar a la escuela de salsa, el dueño de la chaqueta, bastante enfurecido, dió señas de no haber apreciado este despiste. Mi amigo se disculpó y le hizo ver que la cazadora era del mismo color, misma talla, misma marca, con el monedero-móvil-llaves en los bolsillos, capucha y mismo peso. Además mi amigo también salía perjudicado, dado que su cazadora se había quedado allí también.
Tras esto, todo volvió a la normalidad.

¿Frenos? ¿Quien los necesita?

Tengo un amigo que sufrió una de las cosas más angustiosas que te pueden pasar mientras conduces: quedarte sin frenos.

Estaba en el pueblo de vacaciones y su padre se puso malo de un cólico de riñón, así que fueron al hospital. Mi amigo se pudo a conducir el coche de su padre para ir al hospital de la capital. Después de 10 minutos de marcha por la carretera, llegando a una curva cerrada, fue a pisar el freno, ¡y no iba!

El pedal entraba hasta el fondo con pisarlo un poco y el coche no parecía disminuir su velocidad. Pasado el susto fue recuperando la calma y reduciendo marchas y velocidad, pero la carretera entre pueblos no era ni mucho menos lisa, y las cuestas abajo asustaban bastante.

A duras penas pudieron detenerse en una gasolinera y entonces descubrieron lo que había pasado: el padre de mi amigo había ajustado el freno de mano, que antes iba muy suelto, y estaba ligerísimamente echado, de tal forma que después de 10 minutos circulando se calentó lo suficiente para dejar de funcionar, pero no se notaba ningún ruido ni disminución de velocidad ni nada. Por si fuera poco, el piloto del salpicadero de «ojo, freno de mano echado» no funcionaba. Una trampa perfecta para incautos.

Ahora mi amigo tiene un coche con freno de mano automático ,que se quita solo al pisar el acelerador 🙂

Guerra de meados

Lluis nos cuenta:
«Tengo un amigo que jugaba en un equipo de fútbol lleno de depravados, por llamarles de alguna forma y darles atributos un poco humanos, que se dedicaban en las duchas de los vestuarios a las guerras de meados.
Estas guerras iban mas allá de lo que uno se puede imaginar, mi amigo me contó que uno había desarrollado una peculiar habilidad que consistia en cogerse la piel de la punta del p*ne con el puño de forma que no pudiese salir nada. Así pues al mear se acumulaba todo el líquido formando una bolsa “espectacular” y cuando ya no aguantaba más soltaba toda la lluvia dorada sobre la primera victima despistada que andaba por ahi.
Ya os podeis imaginar que más de uno se iba a casa sin ducharse por miedo a emboscadas.»

Cuanto mal ha hecho el frigopie

Tengo un amigo que, un día, mientras un compañero que había sido padre hacía un par de meses y nos relataba como iba creciendo su hija, saltó y dijo:

– Bueno, si todavía tiene x meses (no recuerdo cuantos dijo) todavía te cabrá su pie en la boca.

Nos reímos pensando en la ocurrencia hasta que uno dijo

– Lo dices de broma, ¿no?

– No, no, yo con mi hija cuando era pequeñica lo que más me gustaba era chuparle el pie, ¡me cabía entero en la boca! Ella se reía un montón y yo también porque me hacía cosquillas con los dedos. Pero enseguida ya le creció en pié y ya no me cabía. Aprovecha antes de que no te quepa el pie.

Entonces le miramos extrañados…