Archive for the ‘Accidente’ Tag

Bola de fuego

Tengo un amigo que estaba un día degustando un bocadillo en la cafetería de su universidad. Cansado y aburrido, y con un compañero pirómano al lado enfrascado en la tarea de convertir los envoltorios de palmeras de chocolate en una bola de plástico fundido, sólo podían surgir ideas peligrosas.

Mi amigo cogió aburrido la servilleta que envolvía su ya finado bocadillo y la convirtió en una pelota. Después de un breve jugueteo descubrió que estaba manchada de ketchup, y este descubrimiento aparentemente inocuo e insulso se convirtió en la semilla de la tragedia.

Por alguna razón que la neurología moderna aún no ha descubierto, asoció la pelota de papel manchada de ketchup y el pirómano fundiendo plástico y formuló la fatídica pregunta que traería la desgracia:
– ¿Arderá el ketchup?

Como buenos españoles ante una pregunta absurda, los allí reunidos se dividieron en dos grupos de opinión, los que creían que si y los que creían que no. Mi amigo decidió zanjar la breve y poco apasionada discusión como lo habrían hecho los mismísimos “Cazadores de Mitos”:
– Voy a probarlo

Y resultó que el ketchup no ardía con facilidad, pero la pelota de papel manchada de ketchup si que empezó a consumirse por cálidas y alegres llamas.

En un intento de deshacerse del artefacto incendiado, le dio un manotazo a la pelota, que fue a rodar fuera de la mesa y a precipitarse encima de la rodilla de uno de los atónitos observadores. Como estaba pringada de ketchup, la pelota ardiendo se quedó pegada a la rodilla. El chándal de material sintético ardió por simpatía con la pelota de papel. Y el ardiente, aún estupefacto, ni se movía. Por suerte sus compañeros si lo hicieron, y se abalanzaron sobre él para apagar el fuego que empezaba a consumir su pantalón.

Por fortuna todo se saldó con un agujero de 5cm de diámetro en el pantalón del chándal, un buen susto y la certeza de que el ketchup no arde bien.

Lo más irónico es que todo esto sucedió mientras el pirómano del grupo estaba momentáneamente ausente. Cuando vio el percal y le explicaron lo sucedido sólo pudo decir una cosa:
– ¡Joder, ya podríais haberme esperado!

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Si nadie me ha visto… ¡me voy!

Tengo un amigo que iba al trabajo en autobús y mientras tanto miraba distraído por la ventanilla mientras el semáforo estaba en rojo.

En un cruce a cierta distancia vio que entraba una excavadora a toda velocidad, y justo cuando iba por la mitad de la curva, se le escapó el volante y, ¡PUMBA! se incrustó contra un coche perfectamente aparcado, rompiéndole una luz trasera y haciéndole un buen bollo en el maletero

El conductor de la excavadora se echó las manos a la cabeza y bajó corriendo al ver el desaguisado. Al ver el destrozo de cerca, miró alrededor para ver si había algún testigo del percance y, ¡se subió a la excavadora y se fue corriendo al ver que no había nadie!

Desde luego, hay que ser cabronazo. Una lástima que mi amigo estuviera demasiado lejos como para leer la sucia matrícula de la máquina de obras.

Cuesta abajo sin frenos

Tengo una amiga que estuvo a pocos centímetros de la muerte. Sus padres tenían una casa en una de las calles más empinadas del pueblo. El final de la calle desembocaba en otra en un cruce en forma de “T”.

La protagonista de la historia tenía una bicicleta que no usaba mucho, y un día salió a dar un paseo. Se dejó llevar por la fuerza de la gravedad, y descendió la empinadísima calle a gran velocidad. Cuando se dio cuenta de que el cruce se acercaba a demasiada velocidad fue a frenar pero, ¡el freno estaba atascado o por lo menos durísimo!

Casi sin frenar nada consiguió girar y evitar por centímetros la pared hacia la que se precipitada. Pero, ¡oh mala suerte! había una furgoneta aparcada en medio de su desbocado camino.

Se empotró contra el cristal de la puerta trasera y acabó incrustada dentro de la furgoneta. Por suerte acabó “sólo” con heridas en hombros y brazos, pero tal como le dijeron en urgencias, si en vez de atravesar limpiamente el cristal, se hubiera empotrado contra el marco de la puerta…

En fin, niños, recordad, nunca olvidéis revisar los frenos de vuestra bici antes de salir de casa, y más si la cuesta es empinada y lleváis mucho tiempo sin usar la bici.

Con “L” de “leñazo”

Tengo un amigo que cuando se estaba sacando el carnet de conducir conoció el que puede ser el “Récord del Mundo en Destrucción de Coche Nada Más Sacarse el Carnet” o, mucho más conocido por sus siglas, RMDCNMS.

El caballero consiguió empotrarse contra un pilón de acero de los que ponen para que no aparquen, el día antes de que le entregaran el carnet en mano. No se sabe como se las apañó, pero consiguió un siniestro total con el piñazo (debió destrozar el motor). ¡Todo un récord!

Moraleja: cuando te sacas el carnet AÚN no sabes conducir y hay que ir con cuidadín…

tranquilos, que no se ha roto nada

Tengo un amigo cuyo padre operaron recientemente. Por fin salió su padre del hospital y le fue a buscar para llevarlo a casa. Para ello tenía que mal aparcar en una zona con mucho tráfico al lado del hospital (para subirlo sin que andara mucho) en plena hora punta. El caso es que entre el cansancio del trabajo del día, y los nervios al mal aparcar, estaba un poco despistado.

Cuando salió ya con su padre “cargado” fue a tirar por donde siempre iba a buscar sitio para aparcar, en vez de ir directamente a casa, error que detectó unos 0.5 segundos demasiado tarde. El tiempo justo como para que al girar para meterse en la dirección adecuada subiera un poco el neumático por encima del bordillo.

Se oyó un fuerte ruido, pero como el coche parecía seguir entero, mi amigo no se inmutó y continuó después de pronunciar un “tranquilos, que no se ha roto nada”. Ya eso creía. 200 metros después el coche vibraba violentamente. Al detenerse pudo comprobar que había reventado la rueda que subió por el bordillo…

La escena siguiente fue el desalojo del coche, padre recién operado incluido, mientras este le gritaba a mi amigo como cambiar la rueda, ¡y se arrastraba por el suelo para mostrarle donde situar el gato! Lo que no sabe aún es como no se le saltó algún punto…

Moraleja: ojo a los bordillos, que las ruedas se revientan más fácilmente de lo que creemos. ¡Y aprende a usar el gato antes de necesitarlo de verdad!

Mirar antes de cruzar?

Tengo un amigo que iba en bicicleta por la ciudad; circulando cuesta abajo, una mujer cruzó por el medio de la calzada y sin mirar (no semáforo – no paso de cebra). Mi amigo frenó todo lo que pudo, pero no pudo evitar golpear a la mujer con el manillar. La mujer cayó al suelo y él dobló el manillar, se cayó al suelo con las magulladuras correspondientes.

Vino la policía y la ambulancia, la cuál se llevó a la mujer. A él le tocó pagar una multa por atropellar a la mujer, la reparación de la bicicleta, y el susto que se llevó.

6 meses después, recibió una carta del abogado de la mujer con una denuncia por varios miles de euros por daños morales…

Precaución, amigo conductor

Tengo un amigo que iba en bicicleta por el centro de su ciudad a eso de las 5 de la tarde, cuando se le salió el manillar y se quedó con él en la mano, tal cuál. Perdió el equilibrio y se metió un josconcio del quince, ante la mirada atónita de la gente que pasaba por la calle (evidentemente todo el mundo se le quedó mirando). No le atropellaron, pero salió magullado. Si lo hubiesen grabado en vídeo…