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El fabuloso mundo de los programadores (II)

El fabuloso mundo de los programadores (I)

Seguimos inventariando la gran variedad de deformaciones profesionales y otros “chunguismos” que sufrimos los pobres seres humanos conocidos como “programadores”.

Una extraña manía que parece que sólo los programadores compartimos es la lectura compulsiva de mensaje de error. No se equivoquen, pregúntele a cualquiera y descubrirá que los mensajes de error no sirven para nada. Está claro que los programadores ponemos códigos misteriosos a mala leche sólo para esconder nuestros fallos. Si sale un mensaje de error es que “ha dado un error”. ¿Cual exactamente? ¡Pues un error informático! ¿Cual si no? Pero los programadores hemos caído víctimas de nuestros propios engaños y solemos persistir en creer que esos crípticos mensajes sirven para algo, como para poder solucionar el fallo. No se preocupe si nos enfadamos cuando cierre un mensaje de error raro de esos, simplemente somos así y se nos pasa pronto el enfado.

Siguiendo con estas extrañas manías, los programadores suelen tener compulsión por guardar cada pocos minutos el trabajo. ¡Y hasta hacer copias por si se pierde! Si todo el mundo sabe que eso pasa cada mucho tiempo, ¿por qué perdemos el tiempo guardando una y otra vez? Sinceramente, no lo se, ¿tengo cura doctor? Y si encima el programador usa compulsivamente ctrl+s en vez de pulsar sobre el botón guardar, es un caso perdido.

Estos son sólo unos pocos rasgos característicos de este subconjunto (infraconjunto quizás fuera un término mucho más adecuado) de los seres humanos conocidos como programadores. Si, somos raros, pero también necesitamos amor. Y no mordemos. Bueno, a no ser que te metas con nuestros programas favoritos, uses demasiado el ratón, mandes texto todo en mayúsculas, no leas los mensajes de error o, en general, nos molestes con tus tonterías 😀

PD: Es posible que tu, lector discrepes o tengas nuevos puntos que añadir, ¡no te cortes y coméntalo! Si eres programador y estás leyendo esto SEGURO que discreparás en algún punto, pues otro rasgo característico de los programadores es discrepar de la opinión de otros programadores 🙂

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Leer es de cobardes

Tengo un amigo que es un fiel seguidor de las crónicas de Wardog; como podéis imaginar, mi amigo es también administrador y, aunque no es tan molón como para ser administrador de sistemas, él, es administrador de bases de datos.
Un buen día Piticli (el zagal es de la otra acera y el nombre me parece bastante “guei”)…
Pues eso, Piticli llama a mi amigo…
– Turi ruri ruri!
-> Si?
-> Sí? Hola, soy Piticli. Necesito hacer barbaridades varias en un ordenador portatil y sé que tu lo hiciste una vez; puedes instalármelo?
(Sí, una vez para $HyperBoss. No es bueno que se corra la voz…)
-> No mira, estoy muy ocupado; además aquí cada uno se lo instala él mismo; yo si quieres te puedo indicar dónde he puesto los ejecutables para lanzar la instalación. De hecho, sí mira, te voy a enviar un email con todo lo que necesitas.

Bien, mi amigo envía los fuentes y un link con la documentación. Esta documentación estaba hecha a prueba de lusers (ingénuo). De hecho, mi amigo hizo instalar a varios lusers el programica siguiendo la documentación y tras ver sus incongruentes preguntas, la adaptó. Tras eso, cogió a otros lusers…hasta que hizo una versión que, según él, era anti-lusers. Sólo una página de texto, sin dibujos. Todo bien marcadito y bien especificado (lo de no poner pantallazos es para evitar que el luser te diga que a él no le sale igual…simples detalles como un login diferente puede ser un mundo para un luser).
Así que, mi amigo envía todo a Piticli. 10 minutos después se masca la tragedia y Piticli envía un correo a mi amigo:
“Hola, mira, es que aquí hay muchas opciones y no sé cuál tengo que instalar”.
Respuesta: “Pues depende de lo que necesites instalar, Piticli. No sé qué órdenes te han dado, pero dependiendo de ellas, deberás elegir”.
Piticli se comienza a cabrear y llama al jefe de mi amigo, el cual, insta a los dos a su despacho. Piticli explica la situación y tras eso, mi amigo llega al despacho.
($MiniBoss): Bueno, Piticli no sabe instalar esto y, según tú, estás muy ocupado. Al menos podrías tener la decencia de decirle cómo hay que hacerlo.
(Mi amigo): Claro, pero no entiendo como no es capaz de saber ni siquiera empezar, sobre todo teniendo la documentación.
(Piticli): Aaaaaaaaaaaaaah…es que no “me he acordado” de leer la documentación.

Oh, sí, baby, dámelo todo. Esto le llega al fondo del corazón de mi amigo. El documento no estaba preparado para lusers que no lo abren…

Lo que todavía no se explica mi amigo es porqué Piticli le ha ladrado, literalmente, cuando se han cruzado por uno de los pasillos de la empresa. No es muy normal el Piticli este.

El fabuloso mundo de los programadores (I)

Tenía una profesora en el instituto que solía hablar de sus “rarezas de profesora” y las llamaba “deformaciones profesionales”. Cuando era un zagal me hacía gracia y pensaba que sencillamente era una forma de justificar sus manías, pero ahora que llevo unos años trabajando de programador me he dado cuenta de que el gremio de los informáticos en general y los programadores en particular tenemos también una serie de defectos profesionales.

Por ejemplo, generalmente cuando un programador está escribiendo por messenger, gtalk u otros sistemas de mensajería instantánea hay dos cosas que le duelen más que escaldarse con aceite hirviendo: dejarse un paréntesis sin cerrar y escribir en mayúsculas por accidente. No es necesario para que el otro entienda el mensaje, pero da igual, dejar cualquiera de esos dos fallos producirá tremendo malestar en el programador, lo que le obligará a reescribir el mensaje entero si da cuenta antes de enviarlo. Si no se da cuenta sufrirá desazón, vergüenza y ganas de inmolarse. Sin exagerar.

Otra de nuestras extrañas manías es lo que un programador llamaría “uso eficiente del teclado” y una persona normal llamaría “tío, eres un puto obsexo obseso del teclado”. Consiste en hacer todas las acciones lo posibles mediante combinaciones de teclado y ponerse nervioso cuando la gente de bien usa el ratón para pulsar sobre los cómodos botones. ¿Por qué ese afán por pulsar las teclas ctrl+v habiendo un botón llamado “Pegar”? ¿Por qué ctrl+a para seleccionar todo en vez de arrastrar con el ratón? Es un misterio que muchos psicólogos han desistido en intentar desentrañar.

La paranoia también es algo habitual entre programadores, y es que un programador no puede estar tranquilo mientras su ordenador haga algo que no controle. Si ve que la lucecica del disco duro se enciende sin razón aparente o algún otro ligero síntoma de que pasa algo “no esperado” se volverá loco y empezará a mirar por todas partes hasta cazar al proceso díscolo. La obsesión puede perseguirle durante varios días hasta que se de cuenta de que ha dejado las actualizaciones automáticas activadas por accidente. No hay posibilidad de detener este comportamiento obsesivo compulsivo: si ve a un programador buscando un proceso, no le detenga, simplemente apártese y escóndase en un lugar seguro.

Otro día compartiré otros rasgos que creo que nos hacen lamentablemente distintos del resto de mortales y personas de bien, pero seguro que conocéis unos cuantos. ¡No os cortéis, y compartidlos! Esto va a ser como el consultorio sentimental de los doctores errepunto y monitorjavi. Pero sin ser tan moñas.