Archive for the ‘niños’ Tag

Pequeño delincuente

Tengo un amigo que ya en parbulitos era conocido como el terror del recreo.

La madre de este simpático chaval le preparaba algún tipo de tentempié (bocata) para que, ya en parbulitos, se criáse grandote y fuerte. Un día, el nene llegó a casa llorando diciendo que un niño más pequeñajo le había robado el bocata en el recreo.

La madre, tras una zurra en el culo, le dijo: “mañana te vuelvo a hacer otro bocata, y como te lo quiten, la zurra irá a la cara, y no te volveré a hacer otro bocata nunca más”. Esto, le impactó al tío.

Al día siguiente la operación se repitió, y el mismo chaval vino a por el bocata. Mi amigo, le dió un mamporrazo que lo dejó fino, y fue llorando a “la profe” para quejarse. Mi amigo fue castigado, y la profe llamó a su madre para contarle lo acontecido.

Al llegar la madre, la profe le explicó lo sucedido y la madre le contestó, gritando: “Y usted dónde estaba cuando ayer le robaron el bocata? Pues visto que usted no le va a ayudar, mi hijo se vale él sólo para imponerse. Prefiero que se imponga, a que le tomen por el pito del sereno, visto que usted no hace nada por remediarlo. Además, le amenacé con pegarle una buena zurra si le volvía a pasar”. La profe se quedó blanca…

La profe alegó que la violencia no es el medio de resolver las cosas, pero es cierto que desde aquel día, el landronzuelo no tuvo narices de robarle nunca más la hogaza de pan a mi amigo.

La palabra mágica

Tengo una amiga que trabaja en una farmacia de pueblo. Un día entró a la farmacia una mujer con su hija de unos 3 ó 4 años. La niña entra corriendo delante de la madre y empieza a correr, gritar y tocarlo todo. La madre lo único que hace es soltar un par de tímidos “estate quieta” que, por descontado, no llegan a los oídos de la hiperactiva infante.

Cuando la madre ya iba a pagar lo que quiera que tuviera que comprar, la zagaleta se puso aún más cansina al grito de “¡Pésame! ¡Pésame! ¡Quiero que me peses!”.

En ese momento mi amiga se acercó a la niña y le dijo:
– ¿Quieres que te pese?
– ¡Siiii! — Exclamó la niña
– Pues tienes que pedirlo bien, tienes que usar la palabrita mágica
– ¿Cual es?
– Tienes que pedirlo “por favor”
– ¡Pero es que mi mamá no me la ha enseñado!

En ese momento la madre se puso roja como un tomate maduro. Esperemos que por lo menos el rato de vergüenza le haga recapacitar un poco y le enseñe a su hija otras palabras como “lo siento” o “buenos días”.

Moraleja: Echan la culpa de la mala educación de los jóvenes a cosas como la reforma educativa (LOGSE/LOE), televisión, internet o teléfonos móviles, cuando muchos padres son incapaces de enseñar a pedir por favor las cosas.

Niño traidor

Tengo un amigo que cuando era un jovenzano, se fué de vacaciones a Salou. Un día fueron al Port Aventura.

Como los baños del parque de atracciones son su recurso natural más codiciado (por escasos, no por “preciosos”) todo el grupo de amigos se puso a hacer cola para entrar consecutivamente. Delante de ellos iba un padre con su hijo de unos 6 años.

Al poco de entrar, tembló la tierra y se escuchó un estruendoso cuesco, tal que cualquiera podría pensar que una placa tectónica acaba de desplazarse. Mientras aún seguíamos estupefactos, se oyó al niño grita entre risas: “jó, papá, vaya pedo te has tirado”. Ya no quedaba duda alguna del autor de tal obra de arte gaseosa.

Lo mejor fue la cara de vergüenza con la que salió el hombre, más rojo que un tomate maduro. Esperemos que el padre fuera fan de Shin Chan y se tomase a bien que su hijo fuera la edición española de dicho personaje…