Archive for the ‘profesores’ Tag

Intestino kilométrico

Tengo un amigo que estando un día en una clase de la universidad, su profesor, no recuerda a santo de qué, soltó la siguiente perla:

– En intestino humano es larguísimo, tiene cerca de 1km de longitud.

Los alumnos que estaban modorros pero no catatónicos se quedaron aterrados al pensar en semejante longitud intestinal y le corrigieron educadamente:

– Profesor, eso es imposible, mucho intestino es ese

A lo que ni corto ni perezoso respondió:

– Bueno, el de las personas quizás no tanto, ¡pero el de los cerdos seguro que pasa!

Una breve búsqueda en Internet nos muestra que el aparato digestivo humano completo mide unos 11 metros, y el de un cerdo unos 30m.

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Lo tienes muy NEGRO

Alex nos cuenta:

“Recuerdo en la época de del instituto, teníamos un compañero mulato y algo marginadillo, que se dedicaba a distraerse como podía y a decir cosas como, Pene, Vagina… y echar lapos por la espalda a las tías.
Había un profesor novato y bastante pringaete que le pillo haciendo de las suyas y le pegó un discurso en plan filosófico, que si así no vas a llegar a ninguna parte etc etc, pero que acabo de manera poco afortunada al decirle, tio, lo tienes muuuy NEGRO para aprobar.
Toda la clase comenzamos a descojonarnos y el profe viendo el panorama se pone a pedir disculpas.
Que gran día.”

Empalme universitario

Rafi nos cuenta:

Tengo un amigo que, en cuan irrisorio momento, tuvo el honor o la desgracia de aceptar mi invitación de inaugurar la temporada de lo que hoy conocemos como empalme universitario.

El empalme universitario (evitemos los eufemismos malpensados), es una de esas noches en las que te vas de fiesta y sin pasar por casa, y sin dormir un minuto, vas por la mañana a dar clase a la uni, con los consecuentes desagravios mentales que tan costosa tarea puede conllevar. El caso es que para inaugurar tan excelentísima y loable causa, decidimos, mi amigo y yo, armar la monumental esa noche, y visitar la fiesta universitaria de unos amigos que vivían en otra ciudad a unas 3 horicas de viaje.

La noche fue fantástica, insanamente placentera diría yo, además estábamos en el punto exacto de embriaguez, en el conocido como punto isoeléctrico, sí, sí, el punto ese, en el que estás lo suficiente borracho como para discutir con tu reflejo en el espejo, pero lo suficientemente sobrio como para ganar la discusión…

La noche fue muy buena, pero lo realmente memorable fue lo que le pasó a mi amigo por la mañana. Tras llegar a la uni con los 2 autobuses que tuvimos que coger y un par de cafés en el cuerpo, me despedí de mi amigo, en relativas buenas condiciones. Pero no sé qué es lo que le pasaría a semejante personaje (lo curioso es que él tampoco), que ese mismo día me dice que habiendo asistido a las prácticas de física, de aquella manera, y pensando más en lo mundos de yupi que en otra cosa, pero que asistiendo, que no sabe cómo pero que el profesor le dijó que no se dignase en volver, que le iba a suspender, mmm strange…

La moraleja es, entonces, que menos salir de parranda y más estudiar ?… que va, la moraleja es que ya que sales, te vas a tu casa a dormir, te fumas un par de clases, no la lías, y además todos contentos, no ?

Un auténtico conglomerado de sabiduría universitaria 🙂

Suspendido?

Juguemos a los rumores.

Tengo un amigo que me contó el rumor más extendido del Centro Politécnico de Zaragoza. Resulta que cierta profesora del área de matemática aplicada puso un exámen (hasta aquí todo normal). Las notas salieron, y todos los alumnos fueron a ver sus suspensos, menos 2 o 3 (de unos 300 o más) que aprobaron. Y entre esos suspensos, muchos pidieron revisión de exámen, pero una de ellas fue especial. Al llegar al despacho de la profesora, un alumno vió su exámen sin nota, sólo las 4 esquinas del exámen marcadas con boli rojo.

Mi amigo revisó el exámen y, al no ver anotaciones, pidió que se lo corrigiesen, que parecía que se les había olvidado.

La profesora miró su exámen y dijo: “Si corregido está!”

El alumno preguntó: “Y la nota?”

La profesora hizó un “chafún” con su gran frase: “Mira, ves las esquinas marcadas? Es que tienes un cero tan grande que no me cabía en el folio.”

Haciendo amigos…

Apuntes infumables

Tengo un amigo que tenía un profesor de universidad con un curioso sentido del humor. Estaba llegando diciembre y aún no tenían los apuntes de ese curso. Cuando los alumnos preguntaron que para cuando estarían les respondió:

– Os voy a ser sincero, espero que estén para finales de Diciembre. Pero es que os estoy escribiendo semejante tostón, que soy incapaz de repasarlo y leerme más de 4 hojas seguidas. Tengo que tomármelo con tiempo porque esto es infumable

Los alumnos se rieron pensando en lo chistoso que era el profesor. No se rieron tanto cuando al fin salieron los apuntes y, efectivamente, eran un tostón infumable…

Haga click ahí

Tengo un amigo que estuvo mirando unos cursos del Centro de Tecnologías Avanzadas de Zaragoza (CTA) para sacarse un certificado internacional en Gestión de Proyectos IT. Mi amigo llamó por teléfono y les explicó que había visitado la web, se había informado sobre el curso, pero que necesitaba un poco de información extra específica. La persona del otro lado del teléfono le dijo que para ver el programa del curso debía ir al a web del cta, hacer click en el menú de la izquierda y…y en ese momento mi amigo le espetó:

“Mire, que yo el programa ya lo he mirado, y sé cómo llegar; le repito, necesito información específica”.

El del CTA disculpándose, le pidió pues que le preguntara, y la pregunta fue: “Hay exámen en este curso de formación?”

Ante esto, le explicaron que el curso servía para preparar un certificado CPMA, pero que el año pasado no aprobó ni Cristo, y que para hacer el exámen les pusieron muchas dificultades (hubo que hacerlo a mano y no a ordenador, vino gente de la Universidad a corregirlo…). Así que este año, sólo preparan a la gente para el exámen y, el que quiera examinarse, debe ir a Barcelona o Madrid para sacarse el certificado.

La respuesta fue avanzada ante la pregunta que mi amigo hizo, aunque queda la duda de qué hay de avanzado en que te preparen para un exámen y que luego todos lo penquen. Aunque bueno, si tras la explicación del principio se limitan a guiarte por la web…

Necesita más práctica

Tengo un amigo que cuando se estaba sacando el carné de conducir conoció a la persona que debe llevar el récord de clases prácticas sin conseguir aprobar.

La buena mujer era una profesora jubilada, y como tenía mucho tiempo libre, decidió hacer lo que nunca había hecho por falta de tiempo: aprender a conducir. Aunque aplicada, la buena mujer tenía ya los reflejos un poco jubilados también.

Cuando mi amigo se sacó el carnet, la profesora retirada llevaba ya más de 100 clases prácticas, y aún no se veía suficientemente confiada como para presentarse al examen práctico. A mi amigo siempre le quedará la duda de si lo llegó a conseguir. Desde luego no sería por falta de tesón…

A la salida te quedas castigado…

Esa era la frase mágica de todo profesor que te castigaba.

Tengo un amigo que hizo un exámen de alguna materia en el instituto y sacó un 10. Como siempre, se sabía la lección de arriba a abajo. El chaval que se sentaba en el pupitre de atrás era otro crack, pero para ese exámen, se equivocó de fecha y creyó que todavía quedaban 2 días para el exámen, por lo que no se estudió todo. Llegó al exámen y preguntó algunas “dudas” a mi amigo, el cuál se las resolvió en medio del exámen. Nota de ambos, 10.

Tras las correcciones, el profesor entrega los exámenes y llama la atención a mi amigo y a su compañero de atrás:

“Señores A y B, sé que han copiado, espero que sea la última vez. Sino les bajaré 5 puntos en sus calificaciones”.

Mi amigo respondió: “Y cómo sabe usted que hemos copiado?”

El profesor dijo: “Tienen exámenes casi idénticos”.

El del pupitre de atrás respondió: “Es obvio, sino no tendríamos un 10 cada uno, de hecho, me preocuparía si tuviera un exámen diferente de alguien que tiene también un 10, habrá que ver cómo corrige usted”.

Ahí, el profesor se enrabietó y les dijo: “A la salida os quedáis castigados”. Ante esto, ambos dos se negaron en rotundo.

Y es que resulta que tal profesor fue acusado de un escándalo de pederastia, había salido en los periódicos, y ambos dos sabían del suceso…Glups!

Seguro que ha tenido la culpa

Un comentarista de este “vloj” afirmaba el otro día que para ser profesor de lengua había que estar un poco mal de la cabeza. ¡Y no iba muy desencaminado!

Tengo un amigo que después de profesor “Hulk” de lengua tuvo a uno paranoico. Sus dos características eran el descomunal “bosque” que asomaba por sus orejas (nunca pensó mi amigo que esos pelos pudieran ser tan tupidos ni medir tanto), y que le tenía una inquina y una manía tremenda e injustificada por uno de mis compañeros.

Un día hubo un altercado justo antes de la clase de lengua, y nada más entrar por la puerta, lo primero que espetó el profesor al alumno objeto de sus obsesiones fue:
– Ya me he enterado de lo que ha pasado, seguro que has sido tu

Todos los compañeros sabíamos que habían sido alumnos de otra clase y que este pobre chaval no había intervenido, porque estaba en el recreo con nosotros. Pero ni con esas, este hombre era digno rival de “Don Erre que Erre”, pero sin tener un fin claro ni justo.

Después de más de 10 minutos de discusión en el que intentamos explicarle al obseso profesor quienes habían sido los implicados y que nuestro compañero no había tenido nada que ver. Concluyó:

– Bueno, pero seguro que algo ha tenido que ver…

Yo creo que ese hombre todavía piensa, cuando ve alguna noticia de un atraco por la tele:

– Seguro que mi antiguo alumno tiene algo que ver. Seguro.

El doctor Jekyll da clases de lengua

Tengo un amigo que tenía un profesor de lengua que era la versión española del hijo ficticio entre el Doctor Jekyll y Hulk (diox mio, espero que sea ficticio realmente). Era una persona tímida, retraída, gris,… pero que cuando se cabreaba se ponía de todos los colores que ofrece la paleta de la agresividad.

Lo sorprendente del caso es que sus estallidos violentos solían venir con retraso, no en el momento que cualquier persona los tendría. Así que resultaba aún más desconcertante ver como 10 segundos después de la gota que colmaba su vaso de la paciencia (con mucha capacidad, todo hay que decirlo) se levantaba de un brinco, agarraba su mesa, la tiraba contra la tarima y esgrimía su grito de furia favorito:

¡¡ME CAGO EN LA OSCURIDAAAAAAD!!

El proceso que seguía después de que nos soltara un breve bronca a gritos era siempre el mismo: nosotros nos quedábamos lívidos, y el se quedaba la mar de relajado.