Archive for the ‘secta’ Tag

¡Esperad, Mormones, que aún tengo preguntas! (2)

Sí, las madres pueden ser duras y crueles, pero no son nada comparadas a las abuelas.
Un día, ciertos adventistas llamaron a la puerta de la casa de la abuela de un amigo…
Lo típico: Hola, somos adventistas y …
Y en ese mismo instante, la cólera de la abuela de mi amigo (‘la abuela’) despertó. No les dejó terminar la frase cuando espetó:
-> “Jooodeeeer adventistas! Pero mira que sois idiotas! Para qué venís aquí eh? Para que váis de casa en casa! Decidme, decidme!
-> Venimos para mostrarle nuestra religión y…
-> Religión! Idiotas, que sois unos idiotas! Lo que hacéis es llenar el bolsillo del que os controla para que sus hijos estudien fuera, en el extranjero, en las mejores universidades de Inglaterra o sitios de esos! Y los vuestros? Qué, eh? Muertos de hambre que estarán! Más os valdría volveros a vuestra casa y poneros a limpiar, que seguro que la tenéis llena de mierda, roña y porquería! Qué queréis, que sean vuestros maridos los que lo hagan? Y luego os quejáis de que os pegan! Una buena paliza os tendrían que dar por idiotas, anda anda, largaros de aquí que no os quiero ni ver!

Blancas, pálidas, se fueron y no volvieron jamás. Aunque bueno, Unos meses vinieron otras de alguna otra “religión” y les cayó exactamente el mismo sermón…

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Satán es mi señor

Tengo un amigo que había quedado con otras gentes en un parque de su ciudad. A ese parque también asistían (y creo que aún lo hacen) fanáticos de no se que secta cristiana rara a cantar canciones y darle el coñazo a la gente para que se convierta a su “evidentemente auténtica” religión. Según su versión, Jesús sólo tenía ojitos para ellos.

Y esperando estaba mi amigo cuando unas risueñas y ya poco o nada jóvenes mujeres se dirigieron a él:
– Hola, somos de , ¿nos conoces? Verás somos un grupo religioso que buscamos…
– Lo siento pero no me interesa
– Pero el mundo está necesitado de fe y amor y…
– Que no me interesa
– Mira, tenemos estos folletos que…
– A ver, os lo voy a decir claramente: no me interesa porque yo soy satanista.
– (mirada de sorpresa) ¡¿Co-co-comooo?!
– Pues eso, que Satán es mi señor, así que no me interesan vuestros panfletos.

Mi amigo narra que se les puso la cara blanca y fueron reculando despacio, sin perderle de vista, como si fuera un perro peligroso. Él a duras penas pudo aguantar la risa hasta que por fin se dieron media vuelta y comenzaron a andar a toda velocidad hacia el refugio de su rebaño de fieles.