Archive for the ‘Sr. Scout’ Tag

La dura vida del monitor (VIII)

CTL nos cuenta:

“Los niños siempre tendrán su afán de protagonismo, es inevitable.

En una excursión de campamento, Sr. Scout y el resto de monitores lidiaban con una treintena de niños de entre 8 y 17 años. Era una excursión de 1 día para los más pequeños, de 2 para los “primeros pelitos”  y de 3 para las feromonas andantes. Estando en el primer día, se hizo un alto en el camino para descansar, echar un riego, un traguito, etc. Al contar a los chavales cuando se pusieron en fila, faltaba uno. Cuando se supo quién faltaba, se comenzó con una batida por la zona (estaba muy reciente el caso de un chico que se perdió en el pirineo aragonés y que salió en las noticias de toda España). Los nervios comenzaban a aflorar, hasta que Sr. Scout lo encontró. El zagal se había tirado al suelo cerca de unos matorrales. El chaval argumentó que lo que quería saber es si el resto se daría cuenta de que él faltaba, mientras se reía a carcajadas”.

La dura vida del monitor (VII)

CTL nos cuenta:

“El tacto con los niños es un requisito indispensable para ser un buen monitor, y Sr. Scout, aunque era un poco Brutacus Sapiens.

Un día, Sr. Scout se vio en una encrucijada; a una niña de unos 14 años se le cruzó un cable (cabeza) en medio de una actividad (talleres, hacer pulseritas y tal). Los monitores la sacaron fuera del recinto donde se realizaba la actividad y la niña no paraba de gritar, pegar a los monitores y llamar ‘PUTA’ y ‘CABRÓN’ a quienes la rodeaban. Incluso golpeó la chapa del coche. Mientras algunos monitores gritaban ‘Démosle Valium’, Sr. Scout cortó todo por lo sano.

Se acercó a la niña, le dijo, ‘eh, tú, cállate’, y la niña le respondió con un ‘pues te callas tú, Cabrón!’. Mientras la niña espetaba tan lindas palabras, Sr. Scout aprovechó su bajón de concentración para echársela sobre un hombro y llevársela al otro lado del campamento. La niña no paraba de gritar, patalear…Una vez se encontraba bien lejos y apartados de todo el mundo, con 400 metros solitarios de pradera de por medio, la soltó y la dejó berrear tranquila, hasta que se cansó de gritarle al viento. Una vez se calmó, habló con ella y la presentó de nuevo en sociedad al resto de monitores, para que decidieran su futuro dentro del campamento…”

La dura vida del monitor (VI)

CTL nos cuenta:

“Hay veces en la vida en las que lo justo no es lo correcto, y viceversa. Sr. Scout se vió en un papelón un día cuando en una de las actividades, permitió cortar la actividad para hacer un pequeño descanso.

Al rato, un chico, ‘el pelele’ vino sangrando y llorando porque otro, ‘Tyson’ le había dado una buena paliza, pero era raro, porque Tyson era siempre un chaval muy tranquilo. Sr. Scout escuchó la versión del pelele y había cosas que no concordaban bien (éste mantenía que no había hecho nada para que le pegasen), así que habló con el agresor. Éste le dijo que el pelele le había insultado (madre, insultos personales,…) porque él hacía mejor la actividad que el otro y por ello ganaba más “premios” (pura envidia infantil). El problema es que el pelele se debió pasar tres pueblos, y Tyson debió enfadarse y le dió una auténtica tunda. Y tras eso, Tyson siguió escuchando en su radio el partido del Zaragoza…

Sr. Scout se vió en la obligación de castigarle, aunque el pelele merecía ser castigado por inútil, aunque mirándole la cara, creyó que ya había sido suficientemente castigado por Tyson…”

La dura vida del monitor (V)

CTL nos cuenta:

“Había un anuncio que decía que ‘Hay momentos en la vida en los que hay que saber elegir’. Y a Sr. Scout le llegó el momento de elegir…qué hacer ante semejante compromiso.

Pensemos en la típica excursión de tres o cuatro días en el monte. Resulta que el cuarto día era el de regreso. El resto de acampados estaba en el pueblo de al lado del campamento; con lo cuál, los que estaban de excursión iban directamente a la piscina (llegaron a eso de las 3 de la tarde, suficiente para un relajante baño).

Pero, hubo una baja. Uno de los chavales tuvo un percance. Le salieron rozaduras en las ingles. Qué hacer cuando te quedan unos 10 kilómetros de marcha y uno de los chicos tiene rozaduras ahí?

Sr. Scout tuvo la brillante idea de pedir a una de las chicas una compresa con alas. Bueno, 2, porque este chaval era grande y ‘fuertecito’. El despiporre estuvo servido, al ver al tío con 2 compresas con alas. Y no sólo durante ese trayecto hasta la piscina, sino también allí cuando todos se enteraron de la noticia. Grande Sr. Scout, grande!”

La dura vida del monitor (IV)

CTL nos cuenta:

“Sr. Scout disfrutaba siendo monitor, pero había veces que deseaba estrangular a más de un niño cabezón. Aunque vengarse resultaba más divertido, según él.

Había un niño cabezón que lo hacía pasar bastante mal a muchos chavales de su grupo, les intimidaba y cosas de esas de niños; y los chavales, que tenían bastante confianza en Sr. Scout, se lo contaban. Todos veían que ese chaval era más grande, más fuerte…y más gordo, así que Sr. Scout les dijo que la venganza debía llegar en una excursión, dónde el tío ese iba a sufrir de lo lindo.

Así que la excursión comenzó. Sr. Scout tiró de habilidad para abrir la mochila del chaval y, los mártires, fueron metiendo sigilosamente piedras dentro. Lo más importante era no reírse. El chaval comenzó a sentirse bastante cansado. Y, llego una pendiente muy pronunciada. Para todo el mundo fue dura, pero el chaval ese imploró ayuda por doquier mientras sus mártires se mofaban de él despiadadamente.

El tío ya no podía ni con su alma, así que en uno de los descansos de grupo, abrió su mochila y vió que estaba repleta de piedras. Espetó un ‘ya decía yo que esto pesaba demasiado’. Las risas y mofas de sus mártires fueron inmensas.

PD: Sr. Scout les echó la bronca y les castigó, aunque ya os podéis imaginar el castigo que debió inflingirles, siendo que fue suya la idea…”

La dura vida del monitor (III)

CTL nos cuenta:

“En todo campamento que se precie, hay siempre una noche de terror, donde el monitor acongoja a los niños cabezones que día a día le martirizan; es, como si pudiese vengar sin problemas.

Pero esta historia es algo diferente. En una de las noches de terror, Sr. Scout se escondió con otro monitor (Piedráculo); ambos disfrazados. En un momento dado, Piedráculo tuvo urgencias intestinales mayores. Era de noche, no tenían linternas, ni tampoco clinex. Solución?

Y ahí tenéis a Piedráculo, giñando en el monte y limpiándose el culo con piedras, mientras sollozaba: ‘Sr. Scout, no mires! no me mires!’.

Sr. Scout no hizo comentario alguno pero, nunca sabremos cómo hizo Piedráculo para saber que estaba bien limpito, ni cuantas cremitas y pomaditas tuvo que darse después tras dejarse el culo como la bandera de japón ante tanto roce natural…

Y al rato debieron llegar los niños y se llevaron un buen susto, que para eso era la noche de terror.”

La dura vida del monitor (II)

CTL nos cuenta:

“En el anterior post, un niño cabezón se mofó de Sr. Scout, quién tuvo que esperar un año para encontrar la oportunidad perfecta para vengarse (es de un rencoroso…).

En esta ocasión, se realizaba un campamento compartido, es decir, el área de acampada estaba compartida por 2 grupos además del de Sr. Scout. Uno de esos grupos era de ‘primos, no payos’.

Ese otro grupo tenía atemorizado a los chavalillos del grupo de Sr. Scout, hasta tal punto que Sr. Scout tenía que acompañar a sus chavalines a todos lados cuando caía la noche. Y una vez, le tocó acompañar al niño cabezón pajillero a las letrinas…

Era de noche, ni un alma en la campa, todo en silencio, y Sr. Scout le dice: ‘Has oído eso? No te gires…pero creo que nos están siguiendo’. (Evidentemente era mentira).

El culo del chaval estaba como un guisante.

Sr. Scout: ‘Cuidado, he visto su sombra, creo que lleva un bate de beisbol. No corras, que sino se dará cuenta de que le hemos visto, acelera el paso y actúa normal.

El chaval estaba acongojadísimo.

Tras disfrutar el momento, el chaval llegó a la tienda de campaña y Sr. Scout le dijo: ‘Y ahora, a ver si eres capaz de pajearte pensando en mi hermana, pringao! El ruido que has oído era una piedra que había tirado cuando mirabas a otro lado…’.

Qué bien le supo la venganza!”

La dura vida del monitor (I)

CTL nos cuenta:

“Tengo un amigo que era monitor de tiempo libre (desde hoy, le conoceremos como Sr. Scout).

Sr. Scout recibió bastantes golpes durante su etapa, aunque también los dió. En esta historia, recibió.

Resulta que Sr. Scout tiene una hermana más pequeña que él, y resulta que él era su monitor, a la par que hermano. La hermanísima ya tenía dientes (y por lo tanto tetas).

Un día, uno de los niños cabezones, se acercó a Sr. Scout por la noche y le dijo: “Macho, Sr. Scout, tengo que confesarte que tu hermana está muy buena, y que el pajote que me acabo de hacer pensando en ella ha sido brutal”.

Ante esto el niño cabezón se fue corriendo, y Sr. Scout se quedó con la cara desencajada.

PD: La venganza se sirvió en plato frío, pero eso lo contaré en otro post…”